
Este tipo de magia es aquella que se realiza cerca del espectador, a una distancia mínima. A no más de 20 centímetros de la cara del espectador. Hacer desaparecer una moneda de entre los dedos de una mano y recuperarla detrás de la oreja de un espectador anonadado. Doblar una barita mágica que, al tacto de un voluntario, recobra su estado rígido. En definitiva, sorprender desde lo más cerca para hacer volar la imaginación lo más lejos.
¡Qué mayor espectáculo que ver al artista hacer
desaparecer un objeto a un palmo de tu vista!
El espectador participa de manera activa en el número, toca los objetos, está cerca del mago. Espectador y mago tienen un contacto directo. Entre la magia y el espectador no existe barrera.